martes, 23 de diciembre de 2008

Gracias "Vagabundia"

Estrenamos nuevo formato de blog gracias a la ayuda de nuestro amigo el autor de Vagabundia.

¡Qué bonito es compartir y recibir ayuda virtual de personas que sin conocerlas nos brindan su apoyo como JMiur (Argentina) y "un jubilado" (Zaragoza)!

Gracias

¡Qué preciosidad!


Antes de que acabe el año quiero que veáis este vídeo con el que vais a disfrutar. ¡Seguro!

lunes, 22 de diciembre de 2008

Declaración Universal sobre los Derechos Humanos

El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos. Tras este acto histórico, la Asamblea pidió a todos los Países Miembros que publicaran el texto de la Declaración y dispusieran que fuera "distribuido, expuesto, leído y comentado en las escuelas y otros establecimientos de enseñanza, sin distinción fundada en la condición política de los países o de los territorios".
Me parece muy importante resaltar la importancia de sus 30 artículos, porque en ellos se describe muy bien lo que toda persona tiene derecho en esta vida. Creo que los que elaboraron la Declaración de los Derechos Humanos hicieron un buen trabajo, gracias a ellos todas las personas hoy en día podemos disfrutar de una vida mejor.
Si todos contribuimos a una mejora de los mismos, ¡el mundo será mucho mejor! Y sobre todo para quienes más lo necesitan.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Derechos humanos

Me voy lejos de aquí.
-¿Por qué te vas?
-Porque no tengo derecho a la libertad.
-¿Por qué te vas?
-Para tener paz.
-¿A dónde te vas?
-Allá donde nunca me encontrarás.
-No te vayas por favor.
-¿Por qué?
-Porque hay derechos humanos.
-¡Qué bien! Me quedaré.
-Por la paz en el mundo
y la guerra fuera del mundo.

El viaje de los Reyes Magos

Cuenta la historia que los Reyes Magos vinieron sin altercados al belén, pero eso es falso. La verdadera historia la sé yo y te la voy a contar a ti.
Los Reyes Magos vivían de la enseñanza, les encantaba enseñar a los niños lo que era la amistad, el amor, la bondad y muchas cosas buenas; cada rey vivía en un sitio diferente. Un día los tres reyes se enteraron de que iba a nacer un niño llamado Jesús y se prepararon para ir en busca de él. Cuando los tres reyes estaban de camino se encontraron al mismo tiempo, ellos se extrañaron porque los tres iban siguiendo a esa estrella que brillaba mucho, entonces se hicieron amigos y descansaron en una casita que había abandonada.
Al día siguiente emprendieron el viaje, pero… a la mitad del camino vieron un puente de madera antiguo que se caía a pedazos, a su lado había una inscripción que decía: "tenéis que adivinar el acertijo”. Éste era “tengo ojos y no veo, soy incapaz de llorar, pasan por mis ojos lágrimas que van a parar al mar”.
Los tres magos estuvieron pensando hasta que lo adivinaron y dijeron: el puente. En ese momento el puente de madera se hizo de piedra y pudieron pasar tranquilamente.
Al segundo día tuvieron otro problema y era otra prueba, tenían que derrotar a un dragón, los tres reyes unieron sus poderes y le derrotaron. Cuando ya estaban más cerca del portal de Belén tuvieron un obstáculo ya que en medio del camino había un castillo oscuro en el que la maldad y la vanidad gobernaban. Los tres reyes se metieron en el castillo, en la pared había otro acertijo que tenían que adivinar: "pequeña como una almendra y toda la casa llena”. Los Reyes Magos comprendieron el acertijo y entonces el castillo de la oscuridad, la maldad y la vanidad desapareció y se convirtió en un castillo luminoso, lleno de amistad y de amor. Al día siguiente ya se encontraban en Belén, le dieron los tres regalos, y así acaba la historia.
¿Sabes por qué yo sé esta historia? Porque soy Baltasar, el rey.
¡FELIZ NAVIDAD!, ACUÉRDATE DE QUE TÚ PUEDES DAR Y RECIBIR AMOR, AMISTAD Y BONDAD DE OTROS SI TÚ SE LO DAS A LOS QUE MÁS LO NECESITAN.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Corni

Nuestra historia se desarrolla en un bosque. Y nuestro protagonista es Corni un gamo que habita allí...
Corni, era un poco egoísta,lo quería todo. Y se ocupaba de muchas cosas a la vez. Tenía novia, y cuando quedaban, Corni siempre se llevaba el ordenador y no dejaba de escribir, su novia empezaba a estar harta del ordenador, pero aún así Corni no la escuchaba y sólo seguía escribiendo.
Otra de las cosas que Corni hacía era un proyecto en el que trabajaba desde hacía ya tiempo. Y el último de sus trabajos era escribir informes y enviarlos. Corni estaba muy ocupado y sólo comía comida basura. Pero un día llegó su perdición. Su novia reventó de lo harta que estaba y le dejó, se le cayó el portátil, no aceptaron su trabajo y todos los informes se mancharon de café. Corni lo perdió todo y sólo tenía un amigo al que acudir. Éste le cobijó en su casa y le consiguió un nuevo trabajo. Y, desde ese día, Corni dejó de ser egoísta y vanidoso y empezó una nueva vida. A todo esto guardo un refrán, que dice:
El que está en muchos cabos no está en ninguno.
Y, esto es algo que Corni aprendió muy bien.

jueves, 18 de diciembre de 2008

domingo, 14 de diciembre de 2008

Aniversario de los derechos humanos

¡Ay, los derechos humanos!
Siempre tan valiosos,
pero a veces no os hacemos caso.
La libertad y la igualdad
son derechos que debemos apreciar.
No importa el color,
el sexo o la raza ,
sino cómo es una persona
en su interior.
No más esclavitud,
ni más esclavos,
queremos pensar en libertad
y vivir en paz.
Queremos educarnos,
aprender,
vivir en una casa,
y no irnos nunca más
de nuestro país,
para contar nuestros derechos
a nuevos muchachos.

martes, 9 de diciembre de 2008

lunes, 8 de diciembre de 2008

La Navidad de Alejandro

Queridos lectores, os voy a contar una aventura de Alejandro. Este niño era moreno, con el pelo rizado, los ojos castaños y su tez morena. Era amable y compartía todo lo que tenía. Con sus ojos avispados y alegres hacía feliz a cualquiera cuando le miraba. Cuando le mirabas veías siempre una sonrisa adornando su dulce cara. Aunque no era raro puesto que toda su tribu era de cualidades similares. Y es que Alejandro era de un poblado africano.
Todos los días iba a los trigales a recoger algo de trigo. Pero eso era antes de que llegaran los misioneros. Éstos fundaron una escuela.
Alejandro aprendió muy bien el significado de la Navidad, como a escribir y leer.
Iba a ser la Navidad y esperaba impaciente aquellos días que en otra época eran unos días más en la vida de Alejandro.
Este niño era muy curioso y podía conseguir enterarse de una historia entera sólo oyendo un rumor.
La noche de Nochebuena, Alejandro oyó hablar de una piedra mágica, y la fue a buscar. La encontró en los trigales. Cuando fue a entrar en el poblado, desapareció y se encontró en la casa de un niño comiendo pavo que le invitó a comer.
Alejandro aceptó. El niño se llamaba Javier y le contó muchas cosas sobre la gente de España. Y viceversa. Alejandro le contó cosas sobre África. Se hicieron tan amigos que todas las navidades las pasan juntos con la piedra preciosa.

Ardwik

Justo el día 17 de diciembre de 2008 un niño llamado Ardwik vivió uno de los días más importantes de su vida. Para él era un viernes como los demás, pero con una enorme ilusión: iba a ir con su familia a mirar los regalos de Navidad.
A él por una parte le gustaba porque quería ver y comprarlos. Pero por otra no le gustaba porque tendría que pagarlos él.
Se levantó a las nueve treinta con mucha esperanza de que habría nevado. Y no falló. Había nevado tanto que la nieve llegaba hasta sus rodillas. Ardwik desayunó rápidamente para salir y tirarse bolas o hacer un muñeco de nieve con su hermano Jack. Se tiraron bolas hasta hartarse. Luego se fueron a comer unas lentejas y una platusa para entrar en calor. Y de postre un zumo de naranjas con vitaminas.
A las cinco en punto se fueron al Toys'rus a comprar los regalos. Cuando entró vio un montón: coches teledirigidos, balones, playmobils, ropa, instrumentos musicales... Pero él tenía claro lo que quería: El Pro Evolution Scorer 9. Lo vieron en la parte de los videojuegos. Lo compró por 70 €. Al salir del supermercado vio a un niño vagabundo que le dio pena y decidió que pasaría el fin de semana con él y probar el nuevo juego. Al recordar esto, le vino a la cabeza que valía la pena pasar la Navidad con los que no la pueden celebrar.

El perro y la hormiga

Érase una vez un perro que vivía en la casa de su amo, le lavaban, le daban de comer siempre que lo deseaba y cuando quería, también era amigo de una hormiga que estaba todo el año trabajando para que en invierno no se muriera de hambre. El perro que era un gamberro de cuidado y se pasaba el día diciendo: ¡Jajajaja no vives con hilera de hormigas! ¡Tienes que trabajar para conseguir un poco de comida, y yo nada de nada!
Pero un día se enteró de que su país estaba en crisis y su amo le dijo que lo de la comida a todas las horas y cuando él quisiera, de eso ya nada, ahora tenía solo cuatro: desayuno, comida, merienda y cena.
Esto no le sentó demasiado bien al perro porque ya no tenía tantas razones para reírse de la hormiga a la que obviamente, no le afectaba la crisis. Pero ésta no era tan cruel como el perro y no se reía, ella seguía con su trabajo sin desconcentrarse.
En cosa de un mes, la crisis era súper grande y los amos pensaban en vender al perro porque no le podían alimentar. Esto nunca se lo hubiera imaginado el can, sin embargo sí era cierto para desesperación del perro.
Finalmente decidieron que se le quedaban pero debería comer muy poco, la hormiga ya le empezaba a recriminar que, o buscaba un poco de comida por la casa aunque sólo fuera eso como hacía ella o terminaría muriendo de hambre.
El perro se lo tomó a cachondeo porque no estaba dispuesto era a buscar comida por la casa como si fuera un vagabundo mal alimentado, y la verdad es que hace dos meses se creía el mejor perro que existía en el planeta.
Llegó el invierno y con él la crisis creció, que si los Reyes Magos, que si las meriendas de fin de año, que si no sé qué, que si no sé cuántos. El perro se estaba quedando en los huesos porque no quería ir a buscar comida, ni siquiera esforzarse para que, a través de él su amo pudiera ganar un poco más de dinero, y con eso alimentarse mejor. Pero no, él prefería eso, estar tirado por cualquier lado de la casa porque sin comida no tenía fuerza, antes que esforzarse un poquito y ponerse las botas de comida todos los días como la hormiga.
Pasó un año y finalmente el perro murió de hambre por la escasez de dinero de su amo y la hormiga vivió mucho hasta que la edad le hizo morir como a todas las personas y animales.
MORALEJA: Sin sufrimiento no se consigue nada más que la muerte.

sábado, 6 de diciembre de 2008

El león

Érase una vez un león muy fuerte, de pelaje marrón oscuro y tan grande como un coche, pero que tenía el cerebro del tamaño de un guisante. Al león, llamado Dinrio, le habían intentado cazar más de mil veces y todas había salido victorioso.
Un día una tribu llegó a la sabana. Parecía más fuerte que las anteriores. Constaba de treinta y siete personas. Su jefe se llamaba Labú e iba con la intención de derrotar a Dinrio. Después de una semana la tribu salió en busca del rey de la selva. Le encontraron bajo un árbol durmiendo. Un integrante de la etnia se lanzó encima de él y salió por los aires y se quedó con un brazo roto.
- Que venga otro más y le pasará como a ése- decía Dinrio.
- ¡A por él!- gritaba Labú.
El animal se les quitaba de encima como si fueran moscas. Todo el pueblo acabó o con un brazo roto o con una brecha en la cabeza o con la pierna fracturada…
Al siguiente día el más enclenque del grupo decía que le iba a cazar. Todos se echaron a reír.
- ¡Ja ja ja! Si no puedes ni a una mosca.
Entonces preparó la trampa más astuta que se haya visto jamás. Fue poniendo trozos de carne en el suelo hasta llegar a un jabalí muerto que estaba encima de una manta, donde debajo había un agujero. Cuando Dinrio vio la carne, la siguió hasta donde estaba el jabalí; el león se abalanzó sobre él y cayó al agujero. Todos tuvieron una buena cena y le dieron las gracias al canijo.
No por ser el más fuerte vas a vencer porque más vale maña que fuerza.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Dibujo navideño


Para el concurso de Caja Burgos en esta Navidad.

Postal navideña

Con esta postal participo en el concurso navideño de Caja Burgos.


Concurso navideño

Con este dibujo participo en el concurso navideño de Caja Burgos.

Ana, Carolina y Papá Noel

Érase una vez, en un lugar muy lejano llamado Escondido,una niña llamada Ana que tenía 6 años, ojos marrones como la madera, el pelo negro como el carbón y era dulce como la miel, su mejor amiga se llamaba Carolina. Ana era una niña muy humilde. Era huérfana. No la podían acoger en un orfanato. La familia de Carolina era de clase media.
Llegó el día más esperado para Ana, el 24 de Diciembre, porque era cuando estaba con su mejor amiga .
Carolina no quería que Ana se quedase deambulando por las calles el día de Navidad. Así que la dijo: -Oye Ana ¿querrías venir a mi casa esta noche? ¡Va a venir Papá Noel!
-Gracias pero no quiero ser una molestia.
- No, si no lo eres. Por favor...
-Vale, pero que conste que sólo por un día.
- ¡Bien! Pero esta noche va a venir Papá Noel, dime algún regalo que le quieras pedir.
- No, si yo por querer, quiero muchas cosas, pero no es cuestión de pedir, es cuestión de ganárselas.
-Ya, bueno, pero algo querrás, especialmente, sólo un regalo.
- Vale, pero no creo que lo pueda conseguir ese tal Papá Noel.
- Bueno ya lo veremos, tú di.
- Pues... que unos padres de adopción me quieran tener como hija suya.
- Seguro que lo consigue, o eso espero.
- Bueno, pero vámonos a mi casa que está empezando a anochecer.
Ya en casa de Carolina, Ana se puso ropa nueva, y tomó un caldo bien calentito, después cenaron y se fueron a la cama. A la mañana siguiente debajo del árbol de Navidad estaban todos los regalos que había pedido Carolina, el set de libros, nuevos rotuladores y una película. Ana fue a ver si su regalo estaba ¡no le veía! pero lo que sí vio, fue una notita que ponía: "Querida Ana, te he encontrado unos padres adoptivos, espero que lo aproveches. Con cariño, Papá Noel"
Ana pensó: aquí no viene quiénes son los padres adoptivos. Al instante aparecieron los padres de Carolina con una solicitud de adopción para adoptar a Ana. ¡Estaba aprobada! Ana ya lo había conseguido, ¡Carolina, era su hermana! Desde ese momento Carolina y Ana fueron hermanas además de estupendas amigas.

Un cuento de Navidad

Había un pueblo muy lejano, en la Antártida, en el que no existían las nuevas tecnologías y todo el mundo era feliz.
En el pueblo había una anciana muy respetada por todos niños y mayores. Se entretenía contando cuentos a los niños en sus ratos libres. La señora se llamaba Caudia y era como todas las mujeres de su edad, pero se conservaba mucho mejor.
Llegaban las fechas de Navidad y un día les contó a los niños un cuento diferente a todos los que les contaba durante el año.
Comenzaba así: érase una vez en el Polo Norte un hombre de barba blanca, su mujer y sus dos hijas. Ese hombre era Santa Claus, su mujer señora Claus y sus dos hijas María y Lucía. Lucía era una niña muy curiosa y María muy prudente. Un día Lucía estaba mirando los libros de su padre y vio uno donde ponían las instrucciones para parar el tiempo. Se lo dijo a su hermana pero ésta se negó porque era muy peligroso. Sin querer, pulsó el botón y se paró el tiempo. Ana fue andando por el pueblo y se dio cuenta de la grave situación de la ciudad, también se dirigió a la fábrica de su padre y en su despacho vio a un hombre con un plano en la mano para tender una trampa a su padre y quitarle el puesto.
Aterrorizada fue a comentárselo a su papá, pulsó nuevamente el botón y le contó lo sucedido, quien muy pronto tomó medidas.
Expulsó a quien quería hacerle daño y subió el sueldo a los elfos.
Y después de este cuento todos los niños aprendieron a valorar lo que tienen.

La importancia de tener disciplina en la vida

Había una vez un niño que se llamaba Víctor, siempre hacía lo que le daba la gana y nunca hacía lo que tenía que hacer. En el colegio no estudiaba ni hacía la tarea y en casa no hacía más que jugar.
Un día iba por el parque y vio un perro de color marrón y con manchas, pero no era un perro normal, era un perro que hablaba. Éste al ver cómo se portaba le dijo a Víctor que tuviera disciplina porque se quedaría sin amigos y estaría solo como le pasó a él una vez. Mordía y atacaba a los demás perros y le llevaron a la perrera, pero como no lo quería nadie se quedó sin dueño y era un perro callejero.
Víctor seguía portándose mal y no hacía nada de lo que tenía que hacer. Un día iba por la calle y se dio cuenta de que nadie le hablaba y que se estaba quedando sin amigos y empezó a seguir el consejo que le había dicho el perro. Empezó a portarse bien y a hacer las cosas que tenía que hacer. Desde ese día recuperó a los amigos y conoció a otros nuevos. Cuando iba por la calle vio al perro y éste le dio la enhorabuena.

La pequeña Lidia

Era una fría noche , y en el orfanato Sozagua sólo había una persona despierta , ella era rubia , de ojos azules, blanca como la nieve y llevaba un haraposo vestido descolorido de color rosa , se llamaba Lidia, y era una niña huérfana. Vivía en aquel frío y horrible orfanato del cual quería escapar, y ésta era la noche en la que iba a hacerlo. Se puso sus destrozados zapatos y salió por una de la ventanas que había rotas , por las cuales entraba el congelante frío que tanto molestaba dentro del orfanato .
Tras salir al patio se subió a la valla y comenzó a escalar, luego de un salto bajó, había conseguido salir de ese horrible lugar. Tras escapar se dirigió al interior de la ciudad, ya que el orfanato estaba a las afueras. Al llegar estaba muerta de frío y, además soplaba un viento helador. Lidia , se acurrucó en una esquina y permaneció allí, pues no sabía dónde ir. Cuando estaba casi congelada vio a un hombre muy bien vestido y con una cálida sonrisa agachado frente a ella. El hombre la llevó en brazos a su casa , vivía en una gran, lujosa y caliente mansión.
La dio de cenar, le dio una manta suave y de terciopelo y le enseñó la casa. Además aquel hombre tenía un gran jardín en la parte trasera de la mansión. Más tarde el hombre, por fin se presentó.
-Hola , me llamo Jack ¿ y tú?
- Yo... soy Lidia. - Respondió tímidamente . - Soy huérfana y me he escapado del orfanato Sozagua porque era horrible.
- Así que eres huérfana , hum... y bueno, ¿qué te parece la casa?
- Es muy bonita, me gustaría vivir aquí.
- Dado que eres huérfana ... ¿que te parecería vivir aquí , yo podría adoptarte y serías el mejor regalo de Navidad , porque hoy es Nochebuena, sabes?
- ¿Lo dice en serio? Claro que me gustaría quedarme aquí.
- ¿Había encontrado Lidia un hogar y un nuevo padre?...

Un belén de Navidad

En una pequeña ciudad, la parroquia del barrio siempre organizaba concursos de belenes en Navidad. El premio era ir a conocer a Santa Claus en Irlanda.
Todos los niños querían concursar, pero sólo uno podía ganar. Había un niño que únicamente tenía dinero para comprar el misterio del Belén, a él le daba igual, concursó como cualquier otro. Cuando el párroco de la parroquia fue a ver los belenes que montaron todos aquellos niños, decidió que el mejor belén era el del niño pobre.
Aquel muchacho dijo al párroco: - yo no quiero ir a conocer a Papá Noel, yo quisiera una caja de figuras para completar mi belén.
Entonces en aquella parroquia se hizo una colecta de figuras para dárselas al chico ya que era toda su ilusión. El niño cuando las vio se ilusionó mucho y empezó a formar su nuevo belén con un tablero muy grande y todas esas figuritas. Aquel belén le quedó precioso y decidió conservarlo durante toda su vida.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Una buena obra

Había una vez en un pueblo pequeño una familia que era muy feliz, pero, en cambio, sus vecinos eran muy desagradables y bastante ariscos.
Se acercaban las Navidades y en el pueblo los chiquillos más pequeños jugaban a las típicas batallas de bolas de nieve. La familia desagradable estaba casi todo el día molestando a las demás familias de aquel pueblo.
Javier que era el pequeño de la familia arisca, en vez de tirar bolas de nieve, tiraba trozos de hielo. Mario, que era el hermano mayor de Javier, era famoso en el colegio porque era el típico chulito que en el recreo se metía con todo el que podía. Y por ultimo, estaba Raquel, su hermana, una chica de 14 años que había repetido dos cursos. En casa estaban, Rosa y Manuel, que eran los padres. Manuel timaba casi siempre a Hacienda y Rosa muchas veces se metía al bolso algunas cosas de la tienda y las robaba.
Pero un día, la familia amable se reunió porque estaban oyendo con mucha frecuencia quejas sobre sus vecinos ariscos. Entonces éstos aprovecharon la época navideña para intentar mejorar los modales de los famosos vecinos.
Los niños empezaron diciendo a Javier, que no tirase trozos de hielo porque podría hacer una brecha a algún niño pequeño. Luego, dijeron a Mario y su pandilla, que si no paraban de reírse de los demás, irían todos los niños del recreo a por ellos y les llevarían al director. Por último, los niños terminaron su labor obligando a estudiar a Raquel porque si no, la dijeron, que acabaría pidiendo en la calle.
La tarea de los adultos de aquel pequeño pueblo era que tenían que decirle a Manuel que pagase lo correcto a hacienda, porque sino irían a la policía para decirles que Manuel les ha estado timando todo este tiempo. Y, los vecinos del pueblo también contribuyeron para poner unas cámaras en la tienda del pueblo para que Rosa no robase más.
El resultado de tomar todas estas medidas fue el siguiente: Javier jugaba con los demás chavales con normalidad; Mario en el recreo descubrió lo divertido que es jugar con los demás niños al fútbol; Raquel mejoró su nota media de ”muy deficiente“ a ”notable“; Rosa cambió su manía de robar en la tienda del pueblo por la de dejar una propina y por último, Manuel pagó todo lo que debía a Hacienda como buen ciudadano.
Desde aquel año, el 25 de Diciembre, se celebra una merienda en memoria de esta buena obra.

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