domingo, 30 de noviembre de 2008

Marcos, el salvador de la Navidad

Érase una vez un niño alto, con las manos pequeñitas y de pelo moreno que tenía quince años, se llamaba Marcos. Vivía en el país de los elfos (los ayudantes de Papá Noel), pero no había nacido allí. Había nacido en Suiza, aunque no había estado en esa ciudad ni siquiera un mes porque, cuando era bebé, sus padres le dejaron en una puerta de una casa, y antes de que abriera el dueño, le cogió un elfo y se le llevó a su país.
Llegaba la Navidad, una época para los elfos de mucho trabajo porque tenían que leer todas las cartas, comprar todos los regalos y envolverlos sin ningún fallo. Y esto lo tenían que hacer con todas las personas del mundo. Era uno de noviembre, faltaba un mes y veinticuatro días para que su jefe, Papá Noel, repartiese los regalos. Marcos se levantó con muchas ganas de empezar a comprar los obsequios, pero lo primero que hacía era dar los buenos días a Papá Noel.
-Hola Noel – que así es como le llamaba Marcos- ¿qué tengo que hacer hoy?
-Comprar los regalos, pero cuidado, corre el rumor de que alguien quiere fastidiar esta Navidad.
Marcos fue a comprar las ofrendas y volvió, junto a dos elfos, con todos los presentes. Al día siguiente todos los elfos y elfas del país estaban envolviéndolos. Acabaron de preparar todos en un mes.
Cuando sólo faltaban cuatro días para que Papá Noel repartiese los regalos pasó algo terrible. Esa noche entró Silver Plate al taller y, con sus siete acompañantes… ¡se llevó todos los obsequios! A la mañana siguiente todos se pusieron muy tristes al ver que todos los regalos habían desaparecido.
-¡Dónde están los donativos! – decía enfadado Papá Noel.
Nadie le contestaba. Mandaron a la policía de los elfos a buscar al ladrón. Éstos encontraron la guarida de Silver con todos ellos. Pero secuestraron a los policías.
Papá Noel se enteró dónde estaba la guarida por un vídeo que salió en el telediario. Mandó a Marcos a por los regalos. El niño entró en el escondite del villano y, como un superhéroe rescató a los policías y se llevó todos los regalos. Volvió al país de los elfos. Papá Noel al ver que llevaba todos los paquetes se puso muy contento y nombró a Marcos Vicepapanoel. Y así la noche del veinticinco de diciembre, Papá Noel, dio los regalos a todos los niños y niñas del mundo. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

La importancia de la constancia en los trabajos

Érase una vez un animal que vivía en la mitad de un bosque deshabitado y todos los días regaba los árboles, las plantas, quitaba las malas hierbas...
También cuidaba los frutales y cogía los frutos ya maduros, éso le servía de alimento todo el año.
Al otro lado vivía un animal irresponsable y no hacía nada en el bosque, no podaba nada y dormía en el primer sitio que no hubiera hierba alta, que cada vez era más difícil. También tenía una cosa mucho más preocupante, que apenas tenía comida y se estaba quedando esmirriado, pero seguía sin esforzarse por nada del mundo.
El animal responsable, sin hacer un esfuerzo al cien por cien, sólo un poco cada día, vivía la vida plenamente.
A los dos años, el irresponsable, se murió de hambre con doce años.
Sin embargo, el otro, con cincuenta sigue viviendo como un chaval, y todo eso se lo debe a la constancia.

sábado, 29 de noviembre de 2008

El niño rico

Érase una vez un niño que sus padres eran muy ricos, y cada cosa que él quería se la compraban, y eso que había algunas que todavía no había estrenado.
Y no solo eso, sino que cuando había algo que ya no quería, sus padres le decían que se la diera a los pobres, pero él “r que r”, se empeñaba en que era suyo y nunca había manera. Ya con 12 años se encontró con un grave problema: ¡Qué pedía para Reyes! Ya lo tenía todo, no le faltaba nada de nada, ni las cosas de las niñas ni de bebés…
Entonces tuvo que buscar mucho y vio tres o cuatro cosas. Lo malo fue que sus padres le dijeron que los Reyes Magos no vendrían si no daba algún regalo a los niños pobres.
Para sorpresa de los padres el niño cedió. Se fue a su sala de juegos y allí cogió más de ochenta. Les dijo a sus papás: si doy mis juguetes primero tengo que ver a quién se los doy. Sus padres le dijeron que estaban de acuerdo, irían a La República de Burundi, el país más pobre del mundo, está situado en África occidental, allí trabajan casi doce horas para ganarse un mendrugo de pan sin miga.
El niño muy conmovido por lo del pan no se lo pensó dos veces y les dijo a sus padres que estaría encantado de ir allí y conocer a los niños de los que tanto hablan que son muy majos, pero no tienen nada que aprender ni juguetes para divertirse un rato, y su amigos son los del trabajo.
Pasados tres días ya estaban allí, y el niño como se conmovió con la charla de sus padres, llevó exactamente ciento dos juguetes que ya no quería y los fue dando a los niños que iba conociendo; no sólo se lo pasaba fenomenal sino que, hacía amigos con los que jugaba por ultima vez con sus ex juguetes.
Allí no faltaba mucho para elegir al misionero del año ya que estaban a 28 de diciembre. Pero claro, el niño rico lo que no sabía es que él estaba entre los candidatos, y mucho menos que todos los niños votaran. Para sorpresa el día 31 se dieron los resultados. El premio era dinero, aunque no una gran cantidad. Y el campeón fue él, como sabía que todo el dinero que quisiera lo tendría si se lo pedía a sus padres, a los pocos niños que se quedaron sin juguetes les dio una pequeña cantidad de dinero para que se compraran algunos.
Ya el día 4 de enero llegaron a Alemania, su país. El día 6 vinieron los Reyes Magos y a este niño le trajeron todos los juguetes que pidió más alguno que quería, pero no lo puso en la carta porque se le olvidó y le daban pena los pobres que no iban a tener nada.
Desde entonces todos los años en vísperas de los Reyes Magos se va a alguna ciudad muy muy pobre para dar sus juguetes viejos o que ya no quiere, en casi todos gana el premio al mejor misionero pero cuando no lo consigue le da igual. El próximo año lo volverá a intentar.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Puesta de sol

Aquí os dejo un ejemplo de lo que se puede hacer con el programa GIMP:

Adivinanza

Hola a todos, os voy a poner una adivinanza:

¿Cuál es el medio de transporte más usado en el mundo?

Los tres árboles

Éste es el comienzo de un cuento anónimo. Te propongo que escribas el final en los comentarios.
Un día en la cumbre de una montaña, tres pequeños árboles juntos estaban hablando sobre lo que querían llegar a ser cuando fueran grandes.
El primer arbolito miró hacia las estrellas y dijo así: -Yo quiero guardar tesoros. Quiero ser un cofre o un baúl, estar repleto de oro y ser llenado de piedras preciosas. Yo sería el baúl más hermoso del mundo.
Así los otros lo contemplaron.
El segundo arbolito miró un pequeño arroyo que corría hacia el océano y dijo así:
-Yo quiero viajar a través de aguas terribles y llevar reyes poderosos sobre mí. Yo sería el barco más importante del mundo.
Así los otros lo contemplaron.
El tercer arbolito miró hacia el valle que estaba debajo de aquella montaña donde se econtraban y vio a hombres y mujeres trabajando, niños jugando en ese pueblo laborioso y dijo así:
-Yo no quiero nunca irme de la cima de esta montaña.
Yo quiero crecer tan alto, que cuando la gente del pueblo se pare a mirarme, ellos levanten su mirada hacia el cielo y piensen en Dios. Yo sería el árbol más alto del mundo.
Así pasaron los años, las estaciones, lluvias, el brillo del sol y los pequeños árboles crecieron altos.
Un día, tres leñadores subieron a la cumbre de aquella montaña.
El primer leñador miró al primer árbol y dijo:
-Qué árbol tan hermoso es éste, y así con la arremetida de su hacha brillante el primer árbol cayó y este pensó:
- Ahora me deberán convertir en un hermoso baúl, debería contener los tesoros más maravillosos.
El segundo leñador miró al segundo árbol y dijo:
-Este árbol es fuerte, es ideal para mí, así entonces con la arremetida de su hacha brillante el segundo árbol cayó, y éste pensó:
-Ahora debería navegar aguas terribles, debería ser un barco importante, para reyes temidos y poderosos.

domingo, 23 de noviembre de 2008

El elefante sin trompa

Éste era un elefante sin trompa, se llamaba Dumbo. Tenía miedo de salir de casa porque la gente se reiría de él.
De pronto, llegó un mago y le puso una bonita trompa. Salió y, ¡era el más bonito de todos! Las personas sólo le miraban a él.
Un día por la noche una bruja se la quitó. Salió a la calle y los elefantes le preguntaron:
- ¿Qué te ha pasado?
- No lo sé.
La gente se reía y el elefante sentía mucha vergüenza.
Pasaron los días y cuando estaba dormido, la bruja entró en su sueño, le contó todo. Dumbo se lo explicó a sus amigos y éstos decidieron ayudarle.
Todos se fueron en busca de la bruja. Ya se veía el castillo cuando... ¡pum! Una enorme piedra cayó en el camino.
-¿Qué hacemos?
-Intentemos moverla.
No pudieron. Dumbo tuvo una idea. Levantad la piedra 2 cm. Entonces sacó una bolsita de canicas y las tiró debajo de la piedra. Y nada más tocarla, se fue rodando.
- Por fin podemos ir al castillo.
Entraron y, era enorme. Al final estaba la bruja. Hubo muchos problemas, pero los resolvieron fácilmente. Llegaron hasta ella y Dumbo le dijo que le diera la trompa. La bruja huyó, pero la trompa se la cayó en el camino y colorían colorado, este cuento se ha acabado.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Silencio

Si te llamo... silencio.
Si te busco, no te encuentro
porque todo es, silencio.

Si en ti pienso, me arrepiento
de haberte dejado marchar,
sin haberme despedido ,
de tu personalidad.

Porque todo es silencio,
y sin ti todo da igual.

Sabías que...

¡Los microbios están en todas partes!
En un puñado de tierra, hay más microbios que habitantes en el mundo.
¡Pero no todos son malos!
Gracias a las bacterias se hace el vinagre, el yogurt y el queso. Sin embargo
algunos virus causan enfermedades.

jueves, 20 de noviembre de 2008

¿Qué pasaría si la pizarra hablara, anduviera y se fuera de clase?

Justamente el día 17 de octubre de 2008 a las 10:30 h comenzó una pequeña pesadilla en clase, en el colegio Padre Manjón situado en la calle Salas de Burgos. Resultó que nuestra pizarra en la que siempre habíamos escrito, hablaba.
Cuando la profesora se ponía a explicar y a escribir en ella, ésta se ponía a cantar y a bailar, incluso borraba lo que la profesora había escrito y escribía lo que ella quería. Mi profesora Julita se enfadaba y mis compañeros y yo extrañados nos reíamos.
Era una gran faena ir a clase y no poder aprender porque a la pizarra no le daba la gana. Lo que ocurrió fue que a la semana siguiente, el lunes cuando entrábamos a clase a las 9:00 h en punto había ocurrido algo...
Había exclamaciones de unos compañeros a otros porque la pizarra ¡había desaparecido! Pero... ¿Dónde estaría? Quizá patinando, quizá saltando, quizá de compras con mil bolsas llenas de trapos, quizá en El Corte Inglés o aprendiendo francés... ¿Dónde estaría la pizarra?
Anacleta, una niña de mi clase, se puso a llorar, lloraba tan fuerte que subió hasta el Director que se llamaba Toribio y nos preguntó qué pasaba.
Nos inventamos que se había caído la pizarra y le dijimos que la estaban arreglando.
Al día siguiente nuestra querida pizarra apareció bailando sevillanas y tocando las castañuelas. Desde entonces, hemos hecho un trato con ella, de 9:00 a 13:00 h damos clase y de 13:00 a 14:00 h hacemos lo que la pizarra quiera y así estamos muy contentos.

¿Qué pasaría si un libro fuera como un sueño?

Hace mucho, no, hace poco, no tampoco, hace unos días, no no y no, nunca sé cómo empezar un cuento, una historia...
¡Claro una semana! Sí, exactamente mi historia ocurrió hace una semana.
Bueno, hace una semana me pasó una cosa que nunca olvidaré. Sí, me acuerdo exactamente de que... leí un libro, ¿o de que tuve un sueño? Ya empezamos con el lío, pero... todo empezó así.
Estaba en la cama leyendo un libro y pensé, esto nunca ocurrirá, así que cuando ya leí hasta el capitulo 4 ó 5... dije de nuevo, no pasará...
Me levanté de la cama y fui a la ventana. No llegaba, abrí la puerta, bajé las escaleras y... Me quedé más que sorprendida al ver q... que el mar estaba enfrente de mí y yo vivía en Madrid. Por una parte no fue eso lo que más me sorprendió (he dicho por una parte) fue... ¿qué era esa luz dentro del mar? Parecía un tesoro, pero no podía ser.
¿Sería un pez de esos raros tan feroces que llevan la luz o la bombilla? Cómo se llaman.. ah sí, ya me acuerdo, luz... no era así, era... voy a ser sincera no me acuerdo. E...er...e.. eran estrellas y… estrellas en el mar imposible en este momento estaba segura de dos o tres o cuatro cosas. Una que seguro que estaba en el espacio, así que para averiguarlo miré hacia atrás ¿mi barrio? Vale no estaba en el espacio (ahora sólo estaba segura de tres cosas), no sólo de dos.
Segunda, estaba soñando totalmente, así que para averiguarlo me pellizqué la cara, no estaba soñando. ¡Ay! ya van tres cosas que están seguras, me dolía la cara.
Estaba desconcentraba ¿el mar era el cielo con estrellas abajo, el cielo era el mar y el mar el cielo, o que pasaba? Toqué lo que suele ser el mar en sitios como Barcelona o Benidorm ¿agua? Ahora sí que estaba desconcentrada al ver lo de arriba que suele ser el cielo, tenía nubes y no estrellas y lo de abajo tenía estrellas y era el agua; no podía haber dos cielos ni dos mares y menos en Madrid aunque aquí pasen cosas muy raras.
Como no sabia lo que era lo de arriba, igual en el cielo había llovido y estaba mojado o ¿ había reflejo? No, imposible, en lo que suele ser el cielo no había nada de nada. El cielo era el mar, el mar el cielo, el cielo con agua, el mar con nubes y estrellas, el cielo mojado… ninguna de esas cosas podía ocurrir en la realidad, me volví a pellizcar la cara, más fuerte que antes, me dolía pero estaba segura que eran mis pensamientos porque todas estas cosas no pueden ocurrir en la realidad, me froté los ojos... nada, tampoco.
Hubo tranquilidad por unos momentos ¿qué era cada cosa? Me adentré en el cielo o en el mar... en lo de abajo que suele ser el mar vamos suele ser el cielo y el mundo dio una vuelta de trescientos sesenta grados, no sé, bueno me adentré en lo de abajo y no volvamos a empezar, y vuelvo a repetir me adentré en el... en lo que sea que fuera lo de abajo. Quiero decir en lo que fuera que fuese, no que fuera que sea, que fuese que sea… con las palabras no... vaya.
Cerré el libro y me puse a dormir.
La protagonista de mi cuento se llama María y yo Andrea. Ah y otra cosa el libro es un sueño que tuve o un libro que alguien tenía un sueño.. vamos a parar ya ¡eh!
Lo que pasaría si un libro fuera como un sueño es... que todo sería un lío.

Sarmale

Os escribo una receta de mi país, Rumanía, por si queréis probarla. Está muy rica.
Ingredientes:
Cebollas, 2 huevos, tomate frito, repollo, una cuchara de pimiento, 250 g de aceite, 2 cucharas de harina de trigo, 300 g de arroz, perejil, sal y 1 kg de carne picada.

Preparación:
1.- Se quita la piel a la cebolla y se corta en trozos pequeños y se pone en un sartén con aceite y se da una vuelta.

2.- Se añade el arroz unos minutos y el tomate frito y se deja enfriar.

3.- Se incorpora la carne picada, la harina, el perejil y los huevos y se mezcla todo.

4.- Las hojas de repollo se hieven un poco, se ponen en la olla una por una, pero antes se colocan en el fondo de la olla, hojas de repollo cortado, se pone agua y se hierve al fuego lento 30 minutos.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

¿Qué pasaría si un libro escribiese y hablase?

Había una vez, hace mucho tiempo, un niño llamado Ricardo, tenía seis años, pelo castaño, ojos azules, un lunar en el cuello y era muy delgadito. Un día por primera vez se le cayó un diente de leche y antes de irse a dormir dejó un platito con queso y agua para el ratoncito Pérez, el niño se metió en la cama muy contento e ilusionado porque se le había caído su primer diente.
Al día siguiente, se levantó antes de la hora habitual para ir a clase. Estaba muy emocionado ya que nunca había estado en esta situación. Miró hacia abajo y se quedó algo decepcionado porque vio que el diente seguía donde lo había dejado, pero todavía le quedaba un poco de esperanza.
Fue a clase como cualquier otro día.
En la cena les dijo a sus padres que no había venido el ratoncito Pérez, les pidió una explicación, a lo que su madre contestó:
- Se les habrán caído los dientes a muchos niños y no habrá podido venir a por el tuyo.
Esto tranquilizó a Ricardo y se fue contento a dormir.
Al día siguiente no estaba el queso, no estaba el agua y tampoco estaba el diente. ¡Había venido el ratoncito Pérez! En el platillo había un libro chiquitito, lo fue a coger y se le caía al suelo; hasta cinco veces, en la quinta oyó una vocecita que provenía del libro y le decía:
- ¡Cógeme de una vez que me hago daño!
- ¿Quién ha dicho eso?
- He sido yo - dijo el libro
- ¿Cómo te llamas?
- Me llamo Especiale, ¿y tú?
- Yo me llamo Ricardo. ¿Sabes hacer alguna cosa además de hablar?
- Sí, sé escribir.
- Oye, ya que puedes escribir ¿puedes hacerme las tareas?
- Sí, pero creo que no sería lo correcto.
- Bobadas.
- ¡Vale! Las haré.
Especiale estuvo durante meses haciéndole la tarea a Ricardo. Hasta que un día comenzó a desgastarse, y pasado un tiempo no pudo hacerle las tareas nunca más. Ricardo se dio cuenta de que había utilizado como no debía a su pobre amigo. Aprendió la lección. A día de hoy se sigue arrepintiendo de lo que hizo y ha aprendido una lección, las cosas que se tienen no se pueden malgastar porque cada una tiene su propio valor.

¿Qué pasaría si un avión de madera volase?

En un pueblo llamado Zazuar, vivía un niño cuyo nombre era Fernando, aunque todos le llamaban Fernandito.
Un día, al salir de casa, se le ocurrió una gran idea: construir un avión de madera, aunque él no sabía que los aviones de madera volaban.
Una vez terminado, se tiró por una ladera... ¡y resultó que el avión sí volaba!
Los habitantes de Zazuar cuando lo vieron, se quedaron asombrados, todos miraban al cielo con la boca abierta.
Fernandito, muy alegre, se consideraba un genio; después de todo, ningún avión de madera había podido volar nunca.
Esta noticia se corrió por el mundo entero. Y se convirtió en un héroe para todos. ¡Salía hasta en los periódicos y revistas! Todos se preguntaban cómo podían haberlo conseguido. Ya nadie le llamaba Fernandito, sino "Fernando, el héroe superdotado".
Lo más sorprendente de todo fue que haciendo unos pequeños arreglos en el motor del avión, y poniendo una gruesa capa de cristal, pudo llegar hasta el Sol. ¡Y el avión no se quemó!
En ese mismo instante, cuando estaba a punto de llegar a tocarlo, se despertó.

A mi abuelo Julián

Aunque no te conocí
en mi vida tú estuviste,
porque sólo aquella foto
me ayuda a dejar de estar triste.

A mi abuelo Antonio

-En mi vida estabas tú,
tú en mi corazón,
mi corazón en mi cuerpo,
mas todo eso cambió.

-Ya no estabas en mi vida,
ni mi vida en tu universo,
porque a ti yo te perdí,
al escribir estos versos.


-Al salir tú de mi vida,
todo en mí cambió,
todo se volvió negro
al marcharte con tu amor,
ahora yo te echo de menos
y no dejo de pensar
que cuando estabas aquí
no había tristeza en mí.

-De mi vida tú saliste,
mas no de mi corazón,
y por las noches yo pienso
en cómo era tu amor.

martes, 18 de noviembre de 2008

Debate sobre la película "El color del paraíso"

Me gustaría que opinarais sobre lo que os ha parecido esta película.
Tratad aspectos como: el tema, los protagonistas, la problemática suscitada, los invidentes, los sentimientos...
¿La consideras una película educativa? ¿Por qué?
¿Te ha enseñado algo?

¿Qué pasaría si lloviesen gominolas?

Había una vez hace muy poco tiempo, sobre el 2007, un niño a quien le gustaban mucho las gominolas. Sus padres le daban 5 € a la semana y él se lo gastaba todo en gominolas. Tenía muchas caries y le llevaban mucho al dentista.
A veces llegaba a quitar el dinero a sus padres para comprar más gominolas.
Un día su padre no le dio nada y el niño se fue a dormir. Esa noche soñó que llovían gominolas. Cuando se despertó, imaginaros la sorpresa que se llevó al ver que... ¡Estaba lloviendo gominolas!
Bajó a la calle en pijama para probarlas. ¡Estaban mejores que las de la tienda. Se empachó, le dolía la tripa y le dolían las muelas.
Eso es lo que pasaría si lloviesen gominolas: los niños tendrían dientes horrorosos, la gente que vende chucherías se quedaría sin trabajo y los niños estarían gordos...
¡Qué desorden!
Por suerte, eso era un sueño y cuando se despertó todo era normal: llovía agua, las chuches se compraban, los niños solían estar flacos y los vendedores de golosinas tenían trabajo.

Retoque fotográfico

Aquí os dejamos Sara y yo un trabajo que hemos hecho esta mañana en la clase de artística por ordenador con el programa GIMP.

¿Qué pasaría si del grifo de mi casa salieran palabras?

Buenos días, me llamo Rebeca y os voy a explicar con pelos y señales qué pasó un día en mi casa. Resulta que yo estaba sentada en el sofá viendo mi programa favorito de televisión: "Pasapalabra". De pronto oí que alguien llamaba a la puerta. Yo intrigada porque no me suelen hacer visitas, fui a abrir. Me encontré a un hombre fortachón y muy grande que dijo: - perdone ¿me deja pasar?, soy el fontanero. Yo no me negué porque no sabía lo que aquel armario andante podía llegar a hacerme.
Pasó a la cocina y, como Pedro por su casa, colocó una gran maleta que llevaba consigo en la mesa de la cocina. No me preocupé y me volví a ver la tele. Me dormí. ¡PUM! La puerta se cerró y yo me desperté. Entonces reflexioné y me di cuenta de que no había razón para que viniese el fontanero. Rápida como el rayo me dirigí a la cocina. Allí no parecía haber cambiado nada. Los peores pensamientos paseaban por mi cabeza. Para tranquilizarme me fui a beber un vaso de agua. Cuál fue mi sorpresa al ver que el vaso en vez de llenarse de agua ¡se llenaba de palabras!
No me las quería tragar y por eso las eché en la mesa. Pude leer: "Fernando, el gran mago fontanero, teléfono 947 28 16 14".
En un primer momento me decidí a llamar. Pero después pensé que lo mejor sería seguir leyendo las palabras del grifo. Me llené otro vaso y lo volví a echar en la mesa. Esta vez ponía: "Si quieres que del grifo agua vuelva a salir, coge un vaso de palabras, trágatelas y sé feliz".
Yo indignada me tragué un vaso, mmm... Sabían a sabiduría, con un poco de imaginación y una pizca de humor. Quería tomarme otro, pero al ir a llenarme el vaso de palabras, se me llenó de agua. Bueno, no importaba, ¡para algo tenía la estantería llena de libros!

¿Qué pasaría si los burros fuesen medio personas?

Una mañana, en el país de Cala, era la hora de que Kino se despertara. Kino se levantaba todos los días a las ocho y cuarto para entrar a las nueve y media al colegio. La familia le esperaba abajo en la cocina y desayunaban todos juntos. A Kino le encantaba el cole, tenía muchos amigos, era bueno en casi todas las asignaturas, sacaba buenas notas...
Uno de sus amigos se llamaba Ship, él era muy listo y era el mejor amigo de Kino. Los dos jugaban juntos, quedaban por las tardes y siempre se lo pasaban genial. Como ambos eran muy listos, acababan muy rápido toda la tarea, y el resto de la tarde se la pasaban jugando. Pero por desgracia no todo era bueno.
Había alguien, una persona, que les tenía mucho odio, y que se pasaba todo el día molestándoles. Esa persona era Casio. Les tenía tanta envidia, que sólo pensaba en cómo fastidiarles. Además de eso, Casio era el peor alumno de la clase, no tenía amigos y sacaba las peores notas. Un día en el que había llovido, casi pensaba ponerle la zancadilla a Kino para que cayera en el barro. Pero Kino le vio las intenciones y se fue por otro camino. En realidad, Kino y Ship sabían porqué Casio les intentaba fastidiar. Y querían ayudarle. Por eso decidieron hablar con él. Al día siguiente, en cuanto le vieron se fueron hacia él y estuvieron hablando.
Al final, consiguieron que Casio razonara. Y, desde aquel día todos se llevaron muy bien y fueron amigos. Además, todas las tardes Kino y Ship ayudaban a Casio, hasta que se convirtió en un chico tan listo como ellos. Y se hicieron amigos para siempre.

lunes, 17 de noviembre de 2008

¿Qué pasaría si un árbol hablara?

Había una vez una niña que estaba en el bosque, era morena con ojos azules. Se había perdido. Un poco más tarde decidió coger otro camino para intentar llegar sana y salva a su casa. La niña pensaba dónde estaba situada su casa, si al sur o al oeste del bosque.
Después de pasar un buen rato, se dio cuenta de que los árboles no tenían hojas y de que sus ramas estaban desnudas. Caminaba tranquilamente hasta que de repente se empezaba a hundir porque había unas arenas movedizas. Gritó pidiendo ayuda. El árbol más cercano cogió a la niña con sus grandes ramas y la salvó.
Cuando estaba en tierra firme el árbol habló y la niña se asustó mucho exclamando:
- ¡Un árbol que habla!
La niña no se lo creía. Entonces el árbol le dijo: -¿Qué haces aquí sola?
- No encuentro el camino para llegar a casa.
-Yo te puedo guiar con los poderes que tengo.
El árbol tan amable marcó el camino a la pequeña niña con sus finas ramas. Ésta le abrazó muy contenta. El árbol también se sentía muy contento por haberla ayudado y le dijo que siempre que quisiera volver al bosque, se fijara en sus ramas que desde lejos parecían dos grandes y finas flechas.

¿Qué pasaría si una zarigüella condujera un tractor?

Había una vez una zarigüella llamada Crispi, a ella le gustaba mucho sembrar zanahorias para comérselas. A la hora de sembrar vio que su huerta se le quedó pequeña y tuvo que agrandarla, tenía todos los aperos necesarios: la mulilla, el azadón, la pala, la hoz... Plantó tantas zanahorias que tuvo una idea: vivir en Villadiego y los lunes por la mañana poner en un toldo todas las zanahorias y venderlas en el mercado, así sacaría dinero para mantenerse toda la semana.
Con el paso de los años, Crispi tuvo que agrandar la huerta y decidió plantar cebollas, ajos, puerros y además se compró una finca de 40 hectáreas para plantar trigo.
Con tanto trabajo ya no podía ni con la mulilla y eso que era a motor. Decidió ir a la "JOHN DEERE" a comprarse un remolque, un tractor de más de 260 cv, una sulfatadora, una cosechadora, una alpacadora, una sembradora directa, una abonadora y un rodillo. Con esto se quedó sin blanca, pero a medida que pasaban los meses llevando frutos al mercadillo se repuso y no conformándose con esto decidió comprarse una tienda grande y vender allí sus alimentos. La decisión fue perfecta porque se hizo millonaria.
Compró tantas hectáreas que decidió trabajar la vid. Era tan famosa que ya la conocían en todo el mundo, se compró una fábrica, más hectáreas, y contrató a varios trabajadores.
Una vez tuvo una desgracia con la cosechadora. Estaba en la tierra para ver si había alguna piedra, no se sabe cómo pasó, la cosechadora la arrastró y le cortó las piernas. Por fortuna no se murió; ella pensaba que no iba a coger ya más un tractor en su vida.
Por su cumpleaños el jefe de la "JOHN DEERE" le regaló un tractor para discapacitados, tenía las marchas, el embrague, el freno...todo en un mando del volante. Crispi dijo:
-Muchas gracias por hacer que mi sueño sea una realidad: seguir conduciendo tractores.

¿Qué pasaría si un robot me diera dinero?

Había una vez en un pueblo llamado Tulenca un chaval de 9 años que se llamaba Luis. Su padre tenía una zapatería y su madre no encontraba trabajo por más que buscaba. Andaban justos de dinero para pagar la casa, la zapatería y para poder comer. En la escuela de Luis había un niño que siempre estaba chuleando de lo que tenía y de que era rico, porque era el hijo del Alcalde del pueblo.
Un día en la escuela, el hijo del Alcalde, repartió invitaciones a la mayoría de los niños para celebrar su cumpleaños; incluido Luis. En la fiesta estuvo todo el día diciendo mirad lo que tengo aquí, mirad lo que tengo allá. Pero hubo una cosa que se le quedó a Luis en la cabeza.
Y no era nada más ni nada menos que la gran "PLAY STATION 5300". Pero, claro había un inconveniente: costaba 3000 €. Luis se puso a pensar la manera de conseguir esta cantidad y... ¡chas! se le ocurrió una idea. ¡Iba a construir el robot del dinero! Fue rápidamente a la chatarrería y cogió unas chapas, dos ruedas de carretilla y una tostadora.
Se puso a trabajar en el garaje de su casa y lo consiguió, había hecho el robot del dinero. Le puso en marcha y fueron saliendo del tostador billetes de 100 €. Avisó a sus padres y luego se fue al "HIPERCOR" del pueblo y se compró con sus padres una "PLAY STATION 5300", una tele de plasma de 62" y unos cuantos juegos para la máquina. Luego se fueron a una inmobiliaria de chalets y se compraron uno de 475 metros cuadrados que estaba a 70 metros de su casa. Más tarde, como no tenían coche, cogieron un taxi para ir a la ciudad y compraron un Audi y un Mercedes. Bueno, el caso es que el padre de Luis cerró la zapatería y se la regaló a un primo suyo para que la vendiese. Pero un día se les fastidió la máquina y se tuvieron que poner a pedir en la calle porque ya no tenían dinero.

¿Qué pasaría si las personas volaran?

Érase una vez un hombre que se empeñaba en volar, pero lo único que conseguía era ir volando, pero no por el aire, sino con la ambulancia hacia el hospital.Pero un día, ya no le importaba su vida y se tiró desde el duodécimo piso del hospital.¡Y, sorpresa! podía volar, estuvo media hora subiendo y bajando por ahí, hasta que cayó y se quedó en coma.Cuando se despertó se lo enseñó a todo el mundo allí presente, y ellos también aprendieron a volar. En menos de tres meses no había país en el que no se supiera volar.Pero moría mucha gente en el aire por abusar del tiempo volando, ya que se les acababan las fuerzas de los brazos y caían. Aquellas caídas tan altas son siempre sinónimo de muerte.Lo malo es que la gente no sólo tenía precauciones, cuando una persona borracha se ponía a volar todo el mundo que tenía en medio le tiraba y moría en el acto.En cuanto al hombre que enseñó a todos, se hizo millonario, lo que pasa es que todo fue para la herencia porque no salió del hospital, se murió.A los dos años eso ya era una opción normal como ir en el coche o andar, pero no se llamó ir planeando, ir volando, despegar o simplemente disfrutar del aire, no, se llamó muerte volada, porque la gente moría a tutiplén, en total, que sólo por volar morían 3 millones de personas al año.Al poco tiempo se proclamó deporte de riesgo y la gente ya no se echaba tanto a volar.Después de unos cuantos años se proclamó el deporte más arriesgado de la historia.Eso hizo que la gente ya dejara de practicarlo al cien por cien. Sólo unos pocos atrevidos que se ganaban la vida así.Más tarde, ya con quince años de la muerte del descubridor, que por cierto se llamaba Tortazo al Canto y parece apodo por sus intentos de volar, pero no, su madre le bautizó con ese nombre, se convirtió en un deporte no muy practicado pero sí muy visto en estadios y sitios especializados, allí la gente iba para reírse de los demás, cosa que no les gustaba mucho a los jugadores.Hasta que se murieron todos no se dejó de practicar. Y no sólo es eso, sino que también todas las personas que lo practicaban murieron practicándolo.

¿Qué pasaría si a mi colegio vieniera el circo?

Hace no mucho tiempo en mi colegio estaban unos señores del circo Matalapata y querían hacer una actuación.
El director accedió. Aquel mismo sábado se hizo la actuación y todos se rieron porque los malabaristas, trapecistas y más, se caían cada vez que intentaban hacer algo y se pegaban un tortazo.
La gente se reía, ja, ja, ja... y los trapecistas decían: ¡jo, jo! Uno de ellos, por desgracia para él, se cayó a la piscina de las pirañas.
Lo más gracioso fue el mago que quería hacer desaparecer una pelota, pero le salieron orejas de conejo, patas de elefante, huevos de gallina y cabeza de hormiga.
Un malabarista se comió una antorcha y se quedó iluminado por dentro.
Pero lo más espectacular fue cuando el dueño del circo se cabreó y uno de los leones fue a por él, Intentó meterse en una jaula y ¡era la jaula de los leones! Ahhhh... gritó intentando salir.
El circo se cerró, todo el mundo se marchó. Y ... al año siguiente, el circo volvió, pero ya no hacía gracia; al finalizar la actuación, cuando el público había salido, el circo comenzó a arder y todos los artistas se fueron a la piscina delas pirañas.

domingo, 16 de noviembre de 2008

sábado, 15 de noviembre de 2008

Magnetismo

Centrales eléctricas

Cómo ahorrar energía eléctrica

Historia de la electricidad

Electricidad

Interesante vídeo para ampliar lo estudiado en clase:

¿Qué pasaría si un niño mayor no supiera andar?

Érase una vez un niño que a los 11 años no sabía andar. Se llamaba Arturo. Todos los niños se reían de él. Nunca, y digo nunca, había jugado a algún deporte (obviamente por que no sabía andar).
El niño siempre iba en silla de ruedas. Un día harto de no poder andar, Arturo salió en busca de gente que le enseñara a hacerlo. Toda la gente le quería ayudar. Le ponían de pie, pero se caía. Desesperado se fue al bosque y allí encontró a un señor que decía que era brujo, y que sabía hacer brebajes. Arturo confió en aquel hechicero, que se llamaba Tronse. Arturo se bebió un brebaje que le dio, y en vez de saber andar, se quedó más calvo que una pelota de billar. Arturo se fue enfadado por lo que le había hecho Tronse.
El niño siguió con su silla por el bosque recolectando setas, cogiendo flores y dando pan a los pájaros. Después de mucho rato recorriendo el bosque con su silla conoció a un gnomo que le dio una receta para poder andar. Arturo la hizo en su casa, se la bebió, y por sorpresa se levantó de la silla y empezó a mover un pie, después otro y así sucesivamente. Salió a la calle corriendo a contarles a todos lo que había sucedido. Pero Arturo no estaba del todo contento porque seguía siendo calvo y la gente se burlaba un poco de él, aunque fuese el mejor corriendo y haciendo gimnasia.
Entonces se fue al bosque en Busca de Tronse para que hiciese otro brebaje y le devolviese el pelo, pero no le encontró. No, no encontró al brujo pero encontró a un hada madrina. Se parecía a Wendy (el hada de Peter Pan). Esta hada hizo un conjuro y en dos días le salió a Arturo todo el pelo.
Cuando volvió a su casa se quedaron impresionados. Y así todo se arregló. Y Arturo de mayor fue el mejor corredor del mundo ganando en los Juegos Olímpicos las categorías de 100 m y 200 m lisos y la maratón. También ganó la maratón de New York. Se hizo famosísimo y así todos se quedaron contentos y felices. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

viernes, 14 de noviembre de 2008

La aspiradora que hablaba

Hace mucho tiempo había un señor que siempre tenía que estar haciendo las tareas domésticas. Siempre estaba limpiando el suelo y no tenía tiempo para hacer otras cosas como: descansar, leer, salir a la calle; hasta que un día harto de no poder hacer esas cosas se fue a un establecimiento donde vendían aspiradoras. Había muchísimas aspiradoras, tantas que se podría limpiar un colegio con ellas. No encontraba ninguna que le gustase pero se iba a comprar una de color rojo, incluso pensó que le iba a pasar lo mismo porque tendría que seguir limpiando el suelo con ella. Y cuando se iba a marchar vio una que era muy diferente a las demás, una aspiradora que hablaba y podía limpiar ella sola sin que estuviera el dueño manejándola. Aunque costaba muy cara, se la compró porque sabía que le podría beneficiar.
El señor llegó a casa muy contento y se puso a usarla de inmediato, pero no era un aspirador normal, te preguntaba qué parte de la casa le gustaba al dueño que limpiara. El señor le dijo que el pasillo e inmediatamente el aspirador se puso a limpiar.
Y así pasaron muchos días, mientras que el aspirador limpiaba, el señor leía, descansaba, oía la radio… Si el señor no encontraba alguna cosa como ropa u objetos la aspiradora se lo llevaba.
Un día la aspiradora dejó de funcionar porque se había averiado al metérsele por el tubo un trapo. El señor rápidamente fue al sitio donde la había comprado para ver si la podían arreglar, le dijeron que fuera dentro de una semana. Mientras, en casa estaba muy desanimado porque si no conseguían arreglarla, tendría que volver a limpiar él. Una semana después fue a ver si la habían arreglado pero le dijeron que no porque era un aspirador muy diferente a los demás.
Desde ese día tuvo que limpiar él solo la casa pero vio que era su obligación y durante muchos años lo hizo sin quejarse.
Enseñanza: Hay que hacer las cosas obligatorias aunque cueste o no se tengan ganas.

¿Qué pasaría si una manzana volara?

En lo alto de una montaña había una casa, donde vivía una humilde familia. Tenía un hijo, Luis, y una granja donde cuidaban a sus animales, patos, gallinas, cerdos, vacas... Y para poder alimentarles también tenían una pequeña tierra donde cultivaban la comida para ellos y sus animales.
Una tarde, la madre de Luis, Alicia, le mandó a su hijo a por manzanas, para hacer una rica mermelada. El niño entusiasmado, empezó a recoger todas las manzanas que había en un gran árbol. Pero... se fijó que había una manzana especial por su brillo, era inigualable. Al irla a coger, la manzana se alzó hasta el cielo como si fuese un pájaro, estaba demasiado alta como para poder cogerla. Luis creía que estaba viendo visiones. Decidió esperar un rato para ver si la manzana volvía al árbol. Cuando ésta volvió, intentó cogerla, y... volvió a suceder lo mismo.
Más tarde decidió irse con las manzanas que había cogido, y cuando llegó a casa, se lo contó a su madre quien se quedó un poco asombrada. Ella decidió acompañarle hasta aquel árbol. Alicia vio cómo la manzana al irla a coger sí volaba. ¡Era un milagro! Pero decidieron irse para su casa. Cuando volvió su padre de cazar, se lo comentaron. El padre se lo dijo a un cazador, pero nadie se lo explicaba, nunca había sucedido. La voz se corrió por el pueblo, y todo el mundo quería semillas de aquella manzana. Cuando las manzanas ya habían salido, no se podían coger. Aquel pueblo se hizo famoso, salió hasta en la televisión. Y con el dinero que sacaron de ir a las televisiones, aquella familia humilde logró comprarse una casa de mejores condiciones. Pero nunca abandonaron aquellas tierras donde estaban "las manzanas saltarinas" y las que se convirtieron en historia.

jueves, 13 de noviembre de 2008

La ruleta de las palabras


La rueda del saber


Repasamos los sustantivos


¿Qué pasaría si Lucía tuviese un coche cantarín?

Un día en la aldea de los gnomos apareció una niña. Los gnomos se asustaron y se escondieron tras los árboles y las casas. La niña al despertarse no entendía nada y no sabía dónde estaba.
Un gnomo se acercó y la dijo: -¿Cómo te llamas?
Ella respondió con una vocecita dulce y tímida: -Lucía.
El gnomo la enseñó la aldea que se llamaba Gnomognia y él Tréboli. Le pareció una aldea un poco rara pero muy bonita.
Después del paseo se pusieron jugar. Estuvieron largo rato en un parque en el que había balancines, toboganes, columpios y casitas de juguete. Al final del día Tréboli la llevó a su casa para que comiera y durmiera.
Al día siguiente el gnomo dijo a Lucía que le iba a enseñar algo que ella quería: un coche cantarín.

La ciencia es divertida

Hoy hemos participado en el taller "La ciencia es divertida" organizado por la UBU. Nos ha encantado porque hemos podido experimentar, aprender y a la vez disfrutar con la electricidad estática.
Los tres estudiantes que lo han dirigido han sabido captar nuestra atención con su buen humor y sus conocimientos.
Hemos comprobado cómo la electricida estática pasa de unos cuerpos a otros si son buenos conductores como el cobre, el agua... y no lo hace con la madera o el plástico.
También nos han enseñado a construir un electroscopio con el que hemos podido comprobar si los cuerpos estaban cargados de electricidad estática o no, por ejemplo frotando un globo al pelo y después acercándolo al mismo.
Aquí os dejamos dos vídeos para que os hagáis una pequeña idea...
1.- Construyendo un espectroscopio

video

2.- Comprobando su funcionamiento

video

¿Qué pasaría si un mapache fuera amigo de Obama?

Érase una vez un mapache llamado Ravie. Este mapache era un poco raro ya que, le interesaban mucho las elecciones y la política. Vivía en Estados Unidos. Como el 4 de Noviembre había habido elecciones y había ganado Barack Obama estaba muy contento porque él quería que ganase. Entonces Ravie, que quería conocerle, se propuso ir a la Casa Blanca y hacerle una visita.
A la mañana siguiente se preparó un buen desayuno e hizo la maleta para unos cuantos días. Cuando se disponía a salir de su Casa-Árbol, una ardilla le dijo:
-¿Dónde vas con esa mochila tan grande?
-A hacer una visita a Obama.
-Pues que tengas mucha suerte-dijo la ardilla.
-Gracias.
Y diciendo esto se fue caminando. Cuando llegó allí no le costó mucho entrar porque se metió por un agujero del tejado. Una vez allí dentro, vio cómo había una gran multitud alrededor de una gran mesa. Se metió entre la gente y le encontró escribiendo en un papel. Era Obama y se fue directo hacia él.
-Hola señor Obama.
Mirando al suelo el Presidente vio al mapache y le pareció tan dulce y majo que le contestó:
-Ho...la mapache. Se quedó muy embobado al ver que le estaba hablando un mapache.
-Puedes llamarme Ravie.
Obama decidió quedarse con él ya que le parecía muy salado. A partir de ese día la vida de Ravie cambió. Él estaba acostumbrado a comer sopa, verdura y frutas, pero allí le daban todo tipo de manjares: pasta, legumbre, frutas exóticas, caldo de pollo y pavo... Además tenía un jacuzi y una piscina para él sólo. Y una cama con colchón biscolátex tan grande como una furgoneta. Obama, que estaba muy contento con su amigo, se pasaba el día firmando papeles importantes y haciendo tratados con algunos países.
Se pasó el tiempo hasta el 2012 y Ravie seguía con Obama en la Casa Blanca. Habían pasado ya mucho tiempo jugando al fútbol, al tenis, haciendo carreras, jugando al baloncesto... Hasta que llegó el día de las elecciones. Los candidatos eran: por parte republicana, Clinton. Jr y por la demócrata...¡Ravie! Obama se había hecho tan amigo del mapache que decidió que él sería el nuevo Presidente. Y todo el país se puso a votar. Al día siguiente todo Estados Unidos se llevó una sorpresa. ¡Había ganado Ravie!
Todos los directivos de la Casa Blanca estaban muy contentos, incluido Obama. Los votantes también lo estaban. Además había ganado por paliza a Clinton. Jr: 56.000.000 a 37.000.000 de votos. Desde aquel día EE.UU. cambió mucho y correctamente. Ya no hubo guerras, ni crisis y en el mundo hubo paz y amistad. Y Obama y Ravie siguieron siendo amigos hasta la muerte, siempre juntos en la Casa Blanca.

martes, 11 de noviembre de 2008

Los muñecos cobran vida

Había una vez una niña llamada Lucía. Un día fue a dar un paseo por el bosque. Oyó una pequeña explosión, se aproximó a ella y vio cómo un bruja estaba batiendo una olla.
Cercana a ella había una mesa con muchos ingredientes, todos muy raros y un libro. Cogió el libro, pero por más que intentaba leerlo no podía. Estaba escrito en lenguas extrañas. Así que se lo llevó prestado.
Al llegar a su casa se metió en su habitación y comenzó a estudiarlo. A las dos horas había descifrado un párrafo y al instante lo puso en práctica. Cuando acabó de formular el hechizo todos los muñecos cobraron vida y se salieron de la habitación. Los muñecos cada vez se revolucionaban más, hasta tal punto que se comieron sus deberes.
De repente su madre la llamó para ir al colegio.
¡Menos mal! ¡Todo había sido un sueño!

¿Que pasaría si... desaparecieran las Matemáticas?

Había una vez una ciudad gobernada por un rey llamado Tom que era muy amable, humilde y muy bueno con la gente que le rodeaba. Le encantaban las Matemáticas, como a la gente de aquella ciudad, hasta los niños iban contentísimos a la escuela.
Tom tenía un hermano llamado Álex a quien no le gustaba nada esta asignatura porque para él era muy difícil y aburrida, siempre había que estar pensando cómo hacer bien un problema.
Un día Tom se puso enfermo, los médicos le dieron dos meses de vida por lo que él se empleó a fondo y escribió un libro contando todo lo que sabía de las Matemáticas.

Cuando pasó un mes se dedicó a ir al colegio para dar clases a los niños y para enseñarles más cosas.
Pasaron los dos meses y Tom se despidió de todos, les dijo que no se preocuparan, que tendrían que recibir alguna clase más para aprender poco a poco.
Cuando murió Tom, su hermano se dedicó a gobernar la ciudad, ordenó que quemaran todos los libros de Matemáticas y que destruyeran todo lo relacionado con ellas. Un amigo que le visitó le dijo que si lo destruyese, no habría luz, no se podrían construir casas, tampoco habría horario, ni números para contar, no habría nada porque las Matemáticas están en todas partes y, si las destruyésemos por completo, el mundo se descontrolaría.
Así fue cómo Álex comprendió que aunque a él no le gustasen, tenía que cuidarlas porque la Tierra está gobernada por los números. Tom cumplió su sueño y, la gente de aquella ciudad vivió feliz aprendiendo, calculando y haciendo estadísticas y hoy nosotros también podemos disfrutar con ellas.

¿Qué pasaría si una rana cantase ópera?

Vivo en una ciudad muy peculiar, de donde nunca me querré marchar. Ese lugar, llamado Bambún, donde las ranas comen moscas a montones, donde los charcos se convierten en nuestros parques de atracciones... Es ahí donde vivo junto a mi familia y mis amigos. No es que se pueda llamar ciudad, puesto que es una charca grande con preciosos nenúfares flotando por sus cristalinas aguas. Yo, la rana Lola, vivo en una orilla con mis viejos padres, el sapo José y su querida mujer Josefina. También tengo un hermano mayor que yo, es ingeniero y vigila el nivel de agua que hay en nuestra charca. Tengo unos vecinos muy amables, Luis, Luisa y su hija Pepa, que es mi mejor amiga.
A mí me encanta la música, sobre todo cantar, cantar ópera. Canto en todos los sitios, las demás ranas dicen que no me callo ni debajo del agua. ¡Ah! Que sepáis que soy muy famosa. Os contaré la historia de cómo llegué a serlo:
Hace un año aproximadamente, por la mañana me encontré un cartel que decía: "¡El próximo domingo tendrá lugar en La Charca de Bambún el XII concurso de la ópera, vaya preparando sus voces porque nunca antes se celebró aquí y...!"
Fui corriendo al Ayuntamiento y me apunté. Cuando llegué a casa se lo conté a mis padres, les pareció bien, pero no parecían darle ninguna importancia.
Por fin llegó el gran día. Había siete concursantes antes de mí. Era mi turno, contenta y con seguridad, salí al escenario con un collar azul hecho por mi amiga Pepa, que me lo regaló el día de mi cumpleaños hace ya mucho tiempo; estaba en el público al igual que mis padres, mi hermano mayor, mis vecinos y más ranas y sapos de la charca.
Empecé a cantar una bonita canción de ópera. Al acabar, todos, boquiabiertos, empezaron a aplaudir enérgicamente y a tirar rosas. ¡Les había encantado mi actuación, no me lo podía creer! El jurado se levantó de los asientos... y gané el concurso.
Me entregaron el nenúfar de oro a la mejor cantante.
Aquel día fue maravilloso, desde entonces pasé a la historia como aquella rana llamada Lola que cantaba tan, pero que tan bien obras de ópera.
Y sigo viviendo aquí, en una orilla de la charca, con mis viejos padres, mi hermano mayor, mis amables vecinos y mi mejor amiga.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Creación literaria


Con este nuevo proyecto quiero invitaros a pensar, crear, escribir y compartir esas maravillosas ideas que tod@s sois capaces de mostrar en un cuento, en un poema o en la modalidad que más os guste...

Que os sirva de motivación saber que todos vuestros trabajos pueden ser leídos por otras personas y que éstas van a poder opinar, unas veces felicitándonos y otras, haciendo una pequeña crítica con ánimo de que mejoremos. Sean todas ellas "bienvenidas".

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